martes, 5 de julio de 2016

Grandes ciudades I: Gente sin complejos.

En las grandes ciudades la gente vive de otra manera. En principio, los "de provincias", cuando vamos a una ciudad grande, aunque nos gusta y nos encanta, nos agobiamos un poco de tanto ruido y tanto movimiento en todas direcciones a todas horas del día y de la noche. No estamos acostumbrados a tanto meneo. Hay demasiada gente.
Nos gusta ir un par de días, pero jamás cambiaríamos nuestra mini-ciudad con todo a la mano por esas enormes urbes cargadas de gente, coches, pitidos y luces. Nos parece que esa gente no vive, que están amontonados en pisos pequeños y oscuros, viven para trabajar, y pasan la tercera parte de sus vidas bajo tierra, yendo de un lado a otro.
Los que vivimos en ciudades pequeñas, tenemos pisos grandes y soleados, vemos a los amigos casi a diario, y tardamos 15 minutos en llegar a donde vayamos, sin prisas ni atascos.

Pero hay algo que se nos escapa. Hay algo muy positivo en las ciudades grandes que no tenemos en las pequeñas. LIBERTAD.

Si, eso gracias a lo cual puedes salir a la calle vestido como te de la real de la gana, y nadie te mira. Eso por lo que puedes ser tú mismo, si miedo ni riesgo de ser mirado como un apestado o un loco. Ni en boca de ninguna de esas vecinas aburridas sin vida que se entretienen criticando a los demás. Esas que te saludan sonrientes y te apuñalan en cuanto te das la vuelta. Por la espalda.

En las ciudades grandes, esas vecinas se dedican a lo suyo. Están tan ocupadas como tu, por lo que no tienen tiempo de pararse a ver si vas conjuntada o se te marca el michelín debajo del sujetador.

En las ciudades grandes se ve de todo. Pero lo que más se ve, es gente NORMAL. Allí eres anónimo. Preciosa palabra. Allí la gente que se viste como le viene en gana. Podrán ir horroros@s, extravagantes, ridícul@s o vulgares, pero van como les apetece ir.
Y a eso, a eso le llamo yo LIBERTAD.

Este último mes he tenido la suerte de viajar tres veces a Madrid y Barcelona, y me ha llamado la atención eso. No hay complejos. No hay reglas estéticas. No hay que taparse.
He visto cientos de personas dignas de hacerles una foto, pero claro, tampoco quería yo acabar en el calabozo por indiscreta.
Puedes pesar 150 kilos y llevar un vestido de 5 tallas menos, mostrando el género, a modo morcilla, que absolutamente nadie te juzga ni se da la vuelta cuando pasas. O puedes medir 1,55 y llevar un chaqué con sombrerito y zapatos de charol. Y nadie te mira.
Esas chicas latinas con curvas imposibles de seguir con la vista, embutidas en un trozo de licra, ¡¡¡¡DIVINAS!!!! Esas señoras mayores con los brazos colgando, en tirantes y sin sujetador...¡¡¡¡DIVINAS!!!! Esos hombres que con un sombrerito o una pajarita se saben sacar el partido que la naturaleza no les concedió ¡¡¡¡DIVINOS!!!! Esas chicas gorditas con un top que deja ver el michelín que otras escondemos, ¡¡¡¡DIVINAS!!!! Esas guiris blancas como el papel, enseñando el 95% de su cuerpo... ¡¡¡¡DIVINAS!!!!
Y a eso, a eso le llamo yo LIBERTAD.

Hace muchos años, Iberia me perdió la maleta y tuve que ir todo el fin de semana por Madrid  con un vestidillo de esos de estar en casa y las botas camperas. Qué a gusto oye! Nunca me he sentido tan libre! Y no me miró ni dios! Y os aseguro que estaba para que me miraran...

El que cada uno pueda vestirse como quiera o le apetezca, independientemente de que le quede bien o mal, de que esté o no a la moda, de que sea estéticamente agradable o no, creo que es un signo de libertad que más quisiéramos tener los provincianos, que vivimos pendientes de ir políticamente correctos a los ojos de los demás, y no como nos gustaría ir en realidad.
Aunque no nos importe "el qué dirán", aunque nos de igual que nos critiquen, la verdad es que vivimos condicionados, nos hemos educado así (por desgracia), y no tenemos la libertad que quisiéramos para salir a la calle como nos gustaría.

Bueno, supongo que en las ciudades grandes no iba a ser todo malo. También hay cosas muy buenas ;) Pueden ir por la calle sin tener que aguantar la respiración, ni preocupados por si van bien o no. Porque todo el mundo va COMO LE DA LA GANA.

El problema lo tiene el que mira, no el que va como quiere ir.

Yo he probado este finde en Barcelona a no meter la barriga, y la verdad, es un gustazo!! Y lo mejor de todo es que me he sentido LIBRE.
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5 comentarios:

  1. JaJaJaJaJaJa muy bueno. ¡Tienes razón!

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  2. Excelente reflexión.

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  3. Pues sí, las ciudades grandes tienen muchas cosas buenas, aunque no lo parezca en un principio...
    ¡Buen post Masola! ;)

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