viernes, 16 de diciembre de 2016

Amistades peligrosas...

Érase una vez, una pandilla que se amaba, se adoraba, y siempre que podía se juntaba, se abrazaba, se besaba y se iban de cañas, de viaje, de excursión, de senderismo, de concierto, de barbacoa o de vacaciones. O de todas las cosas juntas.
Era como un milagro. Se había juntado un grupo de personas perfectamente compatibles, con los mismos gustos, las mismas fobias y clavado estilo de vida.

Y eran felices, se querían, se admiraban y se hacían las mismas fotos todos sonrientes, toda y cada una de las veces que se veían.

Los piropos en Facebook recorrían sus perfiles y eran constantes los deseos de volver a verse.

Criticaban a los que no eran como ellos, auto-posicionándose así en una dimensión virtual supuestamente superior al resto de la plebe, que no tenía el nivel intelectual ni social suficiente para estar dentro de ese grupo.

Y seguían siendo felices, aunque tristemente uno de sus miembros, un día pensó diferente a ellos, y lo echaron a patadas de tan unido grupo, haciéndole el vacío y castigándole sin su, hasta ahora, bonita amistad.
Pero el resto de la gran familia seguía unida y feliz, compartiendo absolutamente todos sus momentos de ocio. Y publicando en Facebook todas y cada una de las fotos que se hacían en cada uno de ellos, idénticas a todas y cada una de las fotos que se habían hecho, en todas y cada una de las anteriores ocasiones en las que se habían podido ver.

Hasta que otro día. Otro miembro del clan superior no estaba de acuerdo con algo que decían los miembros de la cúpula, y fue expulsado con el asco de sus ex-amados hermanos para siempre jamás.
Pero aún así, el grupo seguía feliz. Bueno, cada vez menos,ya que la sombra de la duda empezaba a revolotear sobre sus cabezas, pensando si todos los tan amados compañeros, eran de fiar...
Los dos miembros que habían sido desagradablemente ningunedos por no acatar las órdenes de sus hermanos superiores, ya habían empezado a contar a otras personas ajenas a la secta, como era cada cual y cómo se las jugaba, desmontando así en sus entornos a tan idílica pandilla.

Resulta que ese maravilloso y fraternal grupo, se mantiene sobre una columna de mentiras y falsedades. Todos se odian entre ellos, a muerte! Pero se siguen sonriendo y abrazando cuando consiguen verse y pasar unos días juntos y felices. Pero hablan mal unos de otros, muy mal. Pero aún detestándose, siguen siendo amigos y quedando siempre que pueden.
"Amigos"... De nuevo esa palabra tan complicada de definir.

He descubierto que hay otra forma de tener amigos. Si. Hay otra forma de no estar solo y tener con quien hablar. Es soportando a gente que no te gusta, ni te cae bien, y haciendo un teatro diario para mantener esa unión que está podrida desde el preciso momento en el que se formó.

Mi abuela siempre ha dicho que "los arechuches no son buenos, y acaban como el Rosario de la Aurora". Y qué razón tienen siempre las abuelas... Tanto amor, huele...
Cuando un grupo de gente pasa de no conocerse a necesitarse mutuamente hasta para respirar, malo. Malo porque eso tiene un significado oculto, que viene a ser básicamente que es gente sin amigos, sin vida social, que necesita a toda costa tener a alguien cerca a quien contarle sus cosas y no sentirse tan solos.

Pero claro, eso tiene un contra muy importante. Cuando eliges a tus amigos, es porque hay algo en común y te sientes a gusto con ellos. Pero cuando no los eliges, sino que te los encuentras por casualidad, las diferencias de personalidad están ahí latentes, y por muy buenas caras que se quieran poner, por dentro no se soportan, y eso es un polvorín que puede explotar en cualquier momento. Y de hecho, explota más pronto que tarde.
A todos os ha pasado que habéis empezado a conocer gente que para 4 cañas era maravillosa. Pero que la tercera vez que quedas, ya empieza a caerte mal alguno del grupo, lo comentas con otro al que también le cae como el culo, y ese grupo maravilloso empieza a dividirse, porque precisamente ese que os cae mal, a su vez piensa que vosotros sois unos gilipollas. Pero oye, nadie dice nada, y todos se siguen sonriendo como el primer día.
HIPOCRESÍA. PURA Y DURA. MÁXIMA. ASQUEROSA.
Son las cloacas de las relaciones humanas. Y abundan más de lo que parece. Con lo fácil que es ser honesto con uno mismo y con los demás, y pasar buenos ratos con gente a la que de verdad quieres, en vez de desperdiciar tu tiempo con gente a la que estás deseando perder de vista... Qué cosas...
Amigos, aseguraos bien de a quién tenéis al lado.
Puede que no todo lo que tanto reluce, sea oro.

Aplicable a: Grupos de madres del cole, de whatsapp, de facebook, de compañeros de trabajo, de compañeras de gimnasio, de reiki, de visitas culturales, de patchwork o de danza del vientre.
Todo grupo formado por personas es susceptible de convertirse en un avispero y/o nido de víboras.

Avisados quedáis...


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2 comentarios:

  1. Totalmente cierto, por desgracia así es en la mayoría de las ocasiones.

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  2. De verdad, qué asco de gente. No te puedes fiar de nadie porque te la clavan cuando te das la vuelta.

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