domingo, 25 de octubre de 2015

Qué me está pasando?...

Puff... Nunca pensé que escribiría esto, pero es que es la realidad, queramos o no reconocerlo.

Los que ya estamos más cerca de los 50 que de los 40, empezamos a notar un cambio en nuestra manera de pensar y de ver la vida, que es directamente proporcional a la medida de nuestras patas de gallo. O sea, que cuanto más midan esas preciosas arruguitas a los dos lados de los ojos, más igual nos empieza a dar todo. Estupendo!



Porque empezamos a ser conscientes de que esto ya no tiene marcha atrás, de que se nos pasó la edad en la que nos creíamos que la vida era otra cosa. Vamos, que ahora sí que sabemos de qué va esto, y nos gusta regular. Pero es lo que hay!

Así que tenemos dos opciones:

1.- Amargarnos la vida porque estamos arrugaos, porque nos duele la espalda, porque nos cansamos antes, porque ya no somos lo que éramos, y porque ya jamás viviremos esa época tan divertida, emocionante y libre que era la juventud...

2.- Aceptar que la juventud física y mental ya pasó, y que AHORA nos toca vivir esta etapa, y que todavía es mucho mejor que la que nos espera. Vamos a tener mucho tiempo para quejarnos con razón de las arrugas y los dolores, cuando dentro de ná tengamos 70 años. Y ya SÍ que no tendrá remedio, por muchas cremas que nos echemos y mucho que vayamos al gimnasio. ¿Pa qué adelantarse?

La juventud espiritual, que es la importante, no se ve, pero te la recuerdan cuando estás en un concierto con tu chupa de cuero, tomándote una cerveza en la barra, y te dice alguien que podía ser tu hija: "Ojalá mi madre fuera como usted"... Te quedas muerta, pero te gusta... Porque te ha dicho vieja, si, pero estás haciendo algo que hacías de joven, porque te gusta, y te da igual ser vieja y no pegar en ese sitio. Y porque no te queda otra que serlo y lo aceptas. Y eso es lo importante de verdad.



A ver, no me digáis que cumplir años no es maravilloso pa la cabeza!!! Es como si, con cada año que vas cumpliendo, fueras soltando lastre... Y cosas que antes te deprimían profundamente, ya no les das la más mínima importancia. Como por ejemplo, no tener unos zapatos que pegaran con tu nueva falda. O no querer ponerte en bañador por la celulitis. O que el chico que te gustaba no te hacía ni puto caso. O que te saliera un grano en la barbilla el viernes!!! Ya no salías por eso!!... Qué berrinches pillábamos!!

La adolescencia es un sinvivir!! Todo el día con los amigos de bar en bar después de clase, pasando de estudiar, sólo pensando en qué te vas a poner, dónde vas a ir, y si vas a ligar. Reconocedlo, es así. Poco más te importa. Pero lo que te importa, las chorradas que te importan, son capaces de amargarte la existencia.

Pero eso es hasta los 30. Luego esas cosas te dan más igual, y  tus problemas ya son otros. Te has metido en una hipoteca, o te has casado. O las dos cosas, y además tienes hijos. Pa premio!
Entonces lo que te preocupa es trabajar y ganar lo suficiente como para pagarlo todo y que te quede para salir un domingo a comer fuera, claro, si el bebé te ha dejado dormir la noche de antes y no tiene diarrea, tos, vómitos, o las tres cosas. Y te preocupa que el niño no se resfríe, y que tu pareja esté contento contigo, y que tu lo estés con él...
Ya no te importa salir un sábado con un grano en la nariz y con unas botas camperas, mientras salgas. Cómo mola, ¿no?

Después llegan los 40, y eso ya si que es chulo. Lo de la hipoteca, la pareja y los hijos lo tienes más o menos dominao. Quiero decir, que ya sabes de qué va el tema, y no te preocupa demasiado, porque llevas una pila de años saliendo palante y al final, se sale de tó. El niño ya hace caca solo, tu pareja también, y la hipoteca se va pagando. Y hasta te puedes permitir hacer algún viaje que otro, porque ya te da igual no cambiar las cortinas, con tal de irte a algún lao y cambiar mejor de aires.


Es entonces cuando te das cuenta de que llevas media vida preocupándote por tonterías, que en su momento te parecían problemones insalvables, pero que ahora, con la distancia del tiempo, ves que no eran más que chorradas de niñatos. Y eres capaz de salir casi con la ropa de estar en casa y los pelos tiesos, con tal de no entretenerte mucho y aprovechar el tiempo.
Empiezas a ver cómo te crecen las arrugas de la cara, y al principio te asusta, pero cuando pasan unos años, y ves que eso no se quita ni con la crema de 80€ que compraste esperando el milagro, acabas por asumir que eso también forma parte de la edad, y que con la crema de 3€ del Lidl vas que chutas.

Y empiezas a obviar que tienes achaques, y más que vas a tener. Y canas, muchas, y más que vas a tener. Pierdes el tiempo si te amargas por algo que no está en tu mano detener. En la del cirujano si, pero a cambio de unos cuantos miles de euros, y luego encima se nota mucho y todo el mundo te critica porque te has operado y no asumes la edad que tienes. O sea, además de vieja, acomplejá y criticá!
¿Hay algo más bonito que la vejez bien llevada?... Mirad estas dos que parecen cuatro, si no dan susto...


Y te gusta pasar raticos con los amigos en plan tranquilo en cualquier terraza donde los niños puedan corretear. Nada de salir por la noche a pasar frío, a estar de pie y a beber por beber, porque eso ya lo has vivido durante muchos años y a estas alturas, te aburre. Y te da ardor, y te cuesta tres días recuperarte. Ya no mola como antes. Tiene que haber algo que te guste muuuucho como para que te armes de valor y salgas por la noche. Todo tiene su momento.

Yo veo a mi padre con 74 años, todo el día en su sillón viendo la tele, y me dan ganas de empujarle a que salga, a que haga algo. Pero luego pienso en mi, y lo que me jodería que alguien me empujara a hacer algo que no me apetece. Y lo dejo tranquilo, que haga lo que le de la gana, que a estas alturas, hay que dejarlos que hagan lo que más les apetezca, que se lo han ganao! Y espero que cuando yo tenga 74, me dejen hacer lo que me de la gana también.



Y los problemas, cada vez son menos problema. Ya ni la ropa, ni la celulitis, ni los granos, ni los kilos, ni el dinero, ni las arrugas, ni los hombres, son cosas que te quiten el sueño. Te pueden mosquear más o menos, no os digo yo que no, pero no es lo primero que te viene a la cabeza cuando te levantas.

Ya los hijos están creciditos como pa preocuparte de ellos lo justo. Si tienen mocos no vas echando ostias al pediatra. Si suspenden un examen, ya ni les regañas, les explicas tranquilamente que él verá lo que hace, si quiere ser un desgraciao to la vida, o vivir bien, que en su mano está. Si tu pareja no es lo que esperabas, pues se acabó, y a otra cosa butterfly. Si algún amigo te sale rana, pos a tomar por culo, lo borras de Facebook y pareciera que lo has eliminado de la faz de la tierra. Tan a gusto te quedas oye. Aguantar, ya, lo justo.


Te das cuenta de que hace siglos que no gritas, cuando antes eras una histérica gritona, pasase lo que pasase. Ya no. Ni aunque te caiga una tarántula en la cara. Ya no gritas por ná. Ni te merece la pena el berrinche, ni tienes ganas de malgastar energía. Total, gritando no se arregla ná. Es mucho mejor eliminar del Facebook ;)

Amigas, amigos... estamos en la segunda edad, camino de la tercera. Si, esa en la que ya todo el mundo te considera "viejo", te pongas como te pongas. Vas a ser viejo. Vas a ser vieja. Y cuando seas vieja, ya sí que no podrás ocultar las arrugas, ni falta que te importa, porque serás vieja, y las viejas tienen arrugas. Y las que no las tienen, son mu raras y mu feas, porque no son naturales, y da grima. Lo que mola, atrae y entretiene de las personas está dentro, no fuera. 


Aceptemos la edad que tenemos, y la que vamos a tener. Dejemos a un lado las chorradas estéticas, y dediquémonos a estar a gusto con nosotros mismos y con lo que tenemos y nos ha tocado. No nos damos cuenta de que si vivimos preocupados por lo que se ve por fuera, no vamos a disfrutar lo que tenemos por dentro, y es una pena perderse eso, porque es mucho y alucinante. A quien no le gustes, que no te mire y de camino que le den por culo. No se puede gustar a todo el mundo, además de que sería un estrés máximo!.. Imaginaos, puff...


Somos divin@s!! Estamos divin@s!! Y así hay que ir andando por el mundo! Que si nosotr@s no nos sentimos guap@s, no podemos pretender que los demás nos vean guap@s. Está en nuestra mano sentirnos bien o sentirnos mal. Además, de que nos tiene que importar un pimiento colorao cómo nos vean los demás. Hay mucha gente por ahí sin gusto ninguno... Y no nos vamos a amargar la vida para gustarles a ellos, no?



Y nada de complicarnos la vida con gente tóxica, o chupópteros emocionales que no lo merecen, que vayan con sus penas a otra parte o se cuelguen de un pino! Que siempre es la misma cantinela y ya aburre. Si eres un cagao o un plasta, lo siento, yo no, y no tengo tiempo que perder contigo.


Nada, nada, yo estoy loca de contenta conmigo misma, con mis arrugas, con mi máquina de coser, con mi hijo, con mi Facebook, con mi dolor de espalda, con mis plantas, con mi padre, con mis hermanos, con mis goteras, con mis amigos, con mi trabajo, con mi música, con mi chocolate, y con las cuatro tonterías que me hacen feliz. Y si, con mis michelines también. Llevan conmigo toda la vida, no es cuestión ahora de odiarlos, cuando son los únicos que no me han dejado de lado nunca! Y quien quiera entrar en mi círculo, que sea para aportar alegría, no para dar el coñazo, que ya tengo el cupo de aguantamiento de coñazos, locos, yonkis, papanatas, mentirosos y gilipollas cubierto para esta vida y las tres siguientes. Es que me fio de cualquiera...



Hay que evitar darle importancia a las cosas y personas que no la tengan. Siiii, yo soy la primera que todavía me cabreo por tonterías, pero estoy tratándomelo... Es que todavía no soy lo suficientemente vieja como pa que me de todo igual al 100%, pero sí al 80%... Y pienso centrarme en llegar al 100 antes de cumplir los 70.

Ha llegado el momento de valorar lo que tenemos, y no lo que nos falta!!
Porque lo tenemos todo, porque vivimos muy a gusto, no nos falta de nada, estamos sanos, y si en algún momento pensamos que esto no es así, basta con ver un poco el telediario para darse cuenta de que no tenemos derecho a quejarnos ni a ir lloriqueando por las esquinas! 

Porque así se vive mucho mejor, y total, pal tiempo que nos queda en el convento, pos yo casi que...
Que cada cirio aguante su vela!
;)
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2 comentarios:

  1. Qué razón tienes, ojalá más personas pensaran así. Un saludo desde Euskadi.

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  2. Gracias por darme la razón Javier, me encanta! jajajajaja, pero sólo cuando la tengo ;)
    Un beso!

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